Evo Morales –El Evo, para la gente; hermano presidente, compañero presidente o hermano compañero presidente, dependiendo quién de su círculo se dirija a él— sube al avión, se acomoda tras saludar y rompe el incómodo silencio con una pregunta sobre las preferencias futboleras. Es la primera muestra de que las conversaciones las arranca él; pocas veces le gusta que le fuercen a hablar. Será la tónica de la jornada: cuatro viajes en avión, otros tantos en helicóptero, idas y venidas en carretera en un día de campaña por Bolivia con el presidente de América Latina que más años lleva ejerciendo el poder: 14, que pretende que sean cuatro más tras las elecciones del 20 de octubre. O quién sabe, viendo su trayectoria, si serán al menos cuatro años más.

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»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»» Fuente: Portada de EL PAÍS