En el minuto 89 del partido de octavos de final de la Champions contra el Ajax, ya con 1-2 en el marcador, una victoria sufrida, Sergio Ramos derribó a Kasper Dolberg y el árbitro, el esloveno Damir Skormina, le mostró una tarjeta amarilla. Era su tercera amonestación en esta edición de la Copa de Europa, con lo que no podía jugar el partido de vuelta, pero se garantizaba poder disputar sin amenaza de suspensión las siguientes eliminatorias. Al terminar el partido, en las primeras entrevistas, negó haber buscado a propósito la tarjeta con este cálculo, pero los periodistas insistieron en preguntarle y el acabó diciento: "Viendo el resultado, la verdad es que te mentiría. Es algo que tenía presente. No es subestimar ni mucho menos al rival ni pensar que la eliminatoria se ha pasado. Hay veces que en el fútbol te toca tomar decisiones complicadas y, bueno, lo he decidido así, en el minuto 88, me perderé ese [el partido de vuelta], y aunque no esté dentro del campo animaré como un ultra más", dijo.

Seguir leyendo.

»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»» Fuente: Portada de EL PAÍS