Han sido casi 10 minutos. De aplausos, desde luego. Pero también de cariño del público, y de muchas emociones por parte del equipo que acompañaba al estreno en la competición en Cannes de Dolor y gloria, la última película de Pedro Almodóvar. Si en la entrada a las 19.30 en la alfombra roja hubo mucho lucimiento y tiempo para los fotógrafos —además de firmas a seguidores que gritaban "Pedro" con la misma contundencia que Penélope Cruz la noche del Oscar, un terreno el de los posados en el que triunfaron la reina Penélope, siempre impecable, y los rugidos de Antonio Banderas—, al final de la sesión, hacia las 21.30, las lágrimas marcaron el final de la sesión de gala.

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»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»» Fuente: Portada de EL PAÍS