Kary Mullis se crio lanzando ranas al cielo con cohetes de fabricación casera, estudió química, dejó la ciencia un par de años para trabajar en una panadería, se doctoró en la Universidad de California en Berkeley en plena fiebre de las drogas psicodélicas y acabó inventando, mientras conducía su coche, una técnica que marcó un antes y un después en la biología: la reacción en cadena de la polimerasa, una especie de fotocopiado molecular que permite copiar millones de veces un pequeño segmento de ADN. Su revolucionario descubrimiento permitió leer el genoma humano, diagnosticar trastornos genéticos, identificar cadáveres y cazar a asesinos en serie por su ADN. Mullis, nacido en 1944 en Lenoir (EE UU), acabó ganando el Nobel de Química en 1993. Murió el pasado 7 de agosto por una neumonía en la ciudad californiana de Newport Beach, según ha explicado su viuda, Nancy Cosgrove, al diario The Washington Post.

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