“No sé si el independentismo ha tenido algo que ver o no en este vodevil que yo he vivido. Llevamos muchos años viviendo en Cataluña en medio de una enorme tensión. La radicalidad contamina el ambiente y hace salir a la gente a la calle de manera irracional. Los políticos en Cataluña han dejado de hacer política y se han convertido en agitadores de la calle”. Son las primeras palabras de Lluís Pasqual en una comparecencia pública tras su dimisión, a finales del mes de agosto pasado, como director del Teatre Lliure de Barcelona tras la denuncia de despotismo y maltrato por parte de una actriz en uno de los ensayos del montaje de El rey Lear y la posterior tensión que se vivió entre los trabajadores de esa institución. Las ha realizado esta mañana durante la presentación, en el Teatro de la Abadía, de Madrid, del estreno de Romancero gitano, la obra de Federico García Lorca que vuelve a reunir en un escenario a Pasqual con Núria Espert, que se enfrenta sola a las palabras y las imágenes evocadoras del poeta granadino.

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»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»» Fuente: Portada de EL PAÍS