Hay torneos que apenas cuentan y en cambio se recuerdan por jugadas episódicas, acciones insólitas o goles singulares, como la Supercopa. A Cristiano Ronaldo, por ejemplo, le expulsaron el año pasado en el Camp Nou y Mourinho le puso el dedo en el ojo a Tito Vilanova en 2011. La última edición llevará el nombre de Ousmane Dembélé. El francés fue el protagonista por su presencia en la alineación, cuando se duda de su continuidad en el Barça, y por marcar el 2-1 que permitió a Messi levantar el trofeo como nuevo capitán y máximo galardonado azulgrana con 33 títulos, uno más que Iniesta. Ningún jugador puso más interés en la Supercopa de España que Dembélé.

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»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»» Fuente: Portada de EL PAÍS