El movimiento MeToo (Yo también, contra el acoso sexual) ha llegado también a la conocida Iglesia Bautista del Sur (SBC, por sus siglas en inglés), la congregación protestante más influyente e importante de Estados Unidos. Más de 15.000 personas se reunieron en Dallas esta semana para participar en su convención con la mujer y las promesa de reformas internas como asunto central. El gran ausente fue el hasta ahora indiscutido y venerado líder de los bautistas sureños, Paige Patterson, al que le correspondía el sermón principal, pero tuvo que renunciar porque en mayo se difundieron dos casos de violación (en 2003 y 2015) donde el pastor se dedicó en silenciar a las víctimas, más que en ayudarlas. Patterson discrepó de las acusaciones, pero miles de mujeres conservadoras exigieron su renuncia.

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»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»» Fuente: Portada de EL PAÍS