El presidente de Filipinas, un país en el que el 85% de la población se declara católica, declaró sin pudor este miércoles que los obispos son unos "inútiles" y animó a matarlos a todos. Rodrigo Duterte, que dirige con mano de hierro el país asiático desde 2016, declaró: "Esos bastardos no sirven para nada. Lo único que hacen es criticar". La Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas no ha querido entrar al trapo y se ha negado a responder a Duterte: "No queremos añadir más leña al fuego. Cualquier comentario solo exageraría el asunto", ha indicado este jueves un portavoz de la conferencia episcopal, Jerome Seciliano. 

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»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»» Fuente: Portada de EL PAÍS