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Requena (06/12718). La Bitácora - JCPG

A veces el impacto que te causan ciertas noticias te lleva a otro mundo. Algo que no puedes evitar, pero se produce. Incluso puede resultar un ejercicio placentero. La leí deprisa y corriendo, y resultó llamativa, porque ya no se lleva. Iba precisamente en la acera de la óptica de Cubillas. Mi objetivo: ver la cartelera de cine, por si habí algo aceptable. Luego fui a ver la del Cinema, y finalmente la del Principal. Me faltaba el cine de an Antonio y el de Utiel. En esta tierra tenemos buenos cines y siempre nos traen películas estupendas. A ratos me parecía estar paseando por la calle Real o la de Santa María, con ese frío gélido que la caracteriza en el invierno; en esos inviernos genuinos de las estrechas calles utielanas. Son las calles habitadas por una raza especial: el comerciante de esta tierra, arraigado y emprendedor. Mi padre dijo siempre que como estos mercaderes, ninguno; que el día que cerrase su persiana, el mundo tocaría a su fin. Vaya vaticinio.

De pronto despierto y no existe nada de esto. En realidad, estoy empeñado en tareas del campo, pero la cabeza se ha vencido hacia otros derroteros casi sin enterarme. Vas cepa a cepa y es que el cerebro se te revuelve. Todo viene a cuento de ese empresario que se ha empeñado en resucitar cines. Es como si la resurrección de los viejos cines fuera, de pronto, un negocio rentable. Bravo por este hombre, un tal Joaquín Fuentes, de Salamanca, que está emprendiendo esta tarea.

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El Cinema. Son tantos los recuerdos que no podría terminar. Cuando se estrenó Titánic, recuerdo asistir con mi chica, pero estaba todo lleno; apenas quedaban unos asientos en primera fila. Mejor para nosotros: os fuimos al Principal a ver Secretos del corazón, una película bastante más pequeña y modesta, pero monumental en otros aspectos. Nunca he visto la peli del barco que naufragó; no me arrepiento, porque sí ha visto varias veces la peli de Armendáriz.

Siempre hubo titanes dispuestos a todo. A comerse el mundo. A comerse la España rural. Nuestros viejos cienes desaparecieron. Son los municipios los que han resucitado el cine en nuestra tierra. La oferta actual ya no es lo que fue, pero al menos hay una actividad cultural que puede protagonizar el fin de semana. Es probable que nos falte más actividad cultural durante los sábados y domingos. Esto sacaría a la gente a la calle. Y quizás los negocios deberían implicarse en estas cuestiones. Las propias instituciones aún podrían hacer más, llenar de contenido sus frases huecas e implicarse decisivamente en la batalla contra la despoblación. Puede comprenderse que nuestros políticos estén preocupados por sus organizaciones, e incluso que estén comprometidos en su permanencia en el poder. ahora bien, si entendieran que en la guerra por no ser pasto del abandono puede ser una batalla decisiva no dejar al pairo del tiempo el ocio y la cultura, quizás podríamos empezar a contemplar un futuro más halagüeño. No todo pasa por la viña y el vino. Esto es decisivo, porque afecta a la mesa de cada día. Pero la cultura y el ocio también llenan aspiraciones humanas.

En Los Ruices, a 4 de diciembre de 2018.

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El famoso Salón Pérez. Toda una institución en Utiel. Un foco de calor en el invierno gélido de la calle que lo acoge.

La noticia que ha inspirado esta columna aparece, entre otros lugares, aquí:

https://www.elconfidencial.com/cultura/cine/2018-12-02/cines-pueblos-espana-vacia-joaquin-fuentes_1674130/

 

PPPP

»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»» Fuente: Requena revistalocal.es